4 dietas de moda que pueden ser malas para la salud

Una dieta para bajar de peso para que sea equilibrada debe cumplir estos cinco requisitos: ser balanceada en nutrientes y alimentos, variada en alimentos, moderada en sal y azúcar, adecuada en energía y nutrientes y controlada en calorías. Un plan alimentario con estas características te permite llevar una vida normal y crear hábitos saludables, para que luego no haya un efecto rebote (subir más peso del que se tenía antes de rebajar después de suspender la dieta). 

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Aún así, en internet y de voz a voz circulan varias dietas que son muy restrictivas y prometen resultados milagrosos en cuestión de semanas. Y aunque muchas consiguen que los pacientes bajen de peso rápidamente, a largo plazo traen consecuencias nefastas para la salud. En esta entrada de Los secretos de la nutri vamos a hablar de cuatro:

1. Dieta Atkins

Es una dieta de moda que reduce la ingesta de todo tipo de carbohidratos: fruta, pasta, pan, arroz y leguminosas a lo mínimo. Solo se pueden consumir los alimentos con bajo contenido de carbohidratos como algunas verduras, mientras que permite comer todo tipo de proteínas y grasas, desde carne, pollo, pescado y embutidos hasta mantequilla, frutos secos y aceites.

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Efectos negativos: 

El consumo alto de alimentos de origen animal aporta a nuestro organismo mucha grasa saturada, lo que aumenta los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo a corto o largo plazo de padecer enfermedades cardiovasculares. El exceso de proteína también puede afectar el correcto funcionamiento de los riñones y el hígado.

La eliminación de cereales, plátanos, tubérculos, frutas y verduras trae como consecuencia el déficit de vitaminas y minerales, como vitaminas del complejo B, vitamina C, ácido fólico, entre otras. El  suprimir la mayor parte de carbohidratos puede ocasionar consumos compulsivos y ansiedad al suspender la dieta, favoreciendo el efecto de rebote.

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2. Dieta Dukan

Es una dieta alta en alimentos que son fuente de proteína y también restringe el consumo de carbohidratos, aunque sin ser tan estricta como la dieta Atkins. La dividen en cuatro fases: en la primera solo permiten alimentos fuentes de proteína. En la segunda, el paciente continúa con alimentos fuentes de proteína y solo algunos días puede consumir verduras. En la tercera fase aumentan los alimentos fuentes de carbohidratos y en la cuarta, proteínas y carbohidratos se comen de manera equilibrada. 

Efectos negativos

Esta dieta es especialmente riesgosa para personas con enfermedades renales y del hígado. Además, el poco consumo de alimentos fuentes de fibra ocasiona estreñimiento, déficit de vitaminas y minerales, menor rendimiento físico y mental, mareos y dolores de cabeza.

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3. Dieta paleolítica o «paleo»

Esta dieta está basada en lo que comían nuestros antepasados cazadores y recolectores, es decir, carne, pescado, frutas, verduras, hortalizas, huevos, frutos secos, semillas, flores y brotes. Excluye el pan, los cereales, la pasta, las galletas y alimentos procesados. Los defensores de esta opción aseguran que es la manera más sana de comer, ya que se eliminan los alimentos refinados, grasas trans y alimentos procesados que abundan en nuestra alimentación actual.

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Efectos negativos

Suprimir los alimentos procesados, azúcares refinados y grasas trans puede terne beneficios para la salud, pero sostenida en el tiempo y sin control médico, esta dieta puede resultar perjudicial. No consumir cereales, féculas y legumbres supone una carencia de vitaminas del complejo B que puede alterar nuestro sistema nervioso, e incluso precipitar estados de ansiedad, insomnio, debilidad, cansancio e irritabilidad.

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4. Dieta sin gluten

El gluten es un conjunto de proteínas que están presentan en los cereales como el trigo, la cebada, la avena y el centeno. Las personas que con diagnóstico médico de enfermedad celiaca deben suprimir estos alimentos. Pero no hay evidencia científica de que las personas que no tiene esta enfermedad deban suprimir estos alimentos para perder peso.

Es verdad que muchos de los alimentos que contienen gluten son bastante calóricos, como la bollería industrial, las pizzas, los cereales azucarados, el pan de molde… Evidentemente, si se sustituyen estos alimentos por otros más frescos y saludables, será más fácil controlar el peso, pero esto es independiente del hecho de que contengan o no gluten.

También hay alimentos sin gluten que son ricos en azúcares y grasas trans, que les son añadidas para hacerlos más apetecibles tras retirar el gluten de su composición, pero que resultan más perjudiciales para la salud e incluso cuentan con mayor contenido calórico.

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De manera sostenida en el tiempo, un régimen basado en alimentos sin gluten no es adecuada para las personas que no son intolerantes a esta proteína. No tiene por qué hacernos adelgazar o mantener el peso, y no hay estudios médicos que lo sustenten. Además, puede ocasionar un plan nutricional muy bajo en fibra, vitaminas y minerales que son importantes para nuestro organismo.

En resumen, las dietas de moda no funcionan y son peligrosísimas si no hay supervisión médica. Lo mejor es que consultes con un nutricionista y armen juntos un plan nutricional según tus requerimientos calóricos y tus objetivos (perder o ganar peso).

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