Los riesgos de no mandarles lonchera a los niños

El crecimiento de los niños es una mezcla de tres factores: genética, ambiente y alimentación. Es posible que dos niños que coman exactamente lo mismo no crezcan a la misma velocidad porque según los genes, uno va a ser más alto que el otro. Y aún así, la alimentación es el factor más importante en el desarrollo que termina con el final de la adolescencia.

Estos son los riesgos de los niños que no reciben alimentación adecuada cuando están en el colegio:

1. El crecimiento en peso y talla se afecta, sobre todo cuando las jornadas de estudio son muy largas (de 8 a 10 horas).

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2. Los niños no tienen la oportunidad de crear hábitos alimentarios, que son de vital importancia para la vida de adultos (horario de las comidas, selección de los alimentos, cantidad de porciones, etc.)

3. No solo la lonchera es importante, sino también el desayuno antes de que salgan de la casa (o en el colegio, si entran muy, muy temprano). Omitir el desayuno tiene consecuencias en la salud de los niños, en los procesos cognitivos y de aprendizaje y en su rendimiento escolar, pero también se relaciona con la obesidad  y con niveles más elevados de colesterol plasmático.

¿Por qué? Cuando los niños no desayunan, ingieren menos micronutrientes que los que sí comen en las mañanas. Esa baja ingesta no se compensa con el resto de comidas del día -sobre todo por los aportes de la leche-, y se asocia con el aumento de consumo de bebidas azucaradas, como gaseosas y jugos de cajita.

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4. Los niños deben comer cinco veces al día, y los alimentos se deben distribuir así: 25 % al desayuno y la media mañana, 30 % al almuerzo, de 15 a 20 % en el algo (media tarde u onces) y de 25 a 30 % en la cena.

Cuando termina el almuerzo, el niño debe haber consumido el 55 % de las calorías diarias, porque este es el  período de mayor actividad tanto física como mental. Si falta la lonchera, los niños no habrán alcanzado los requerimientos nutricionales a la hora del almuerzo.

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5. Si el niño no lleva lonchera al colegio, no estará asegurando los requerimientos nutricionales del día: carbohidratos (del 50 al 55 %), grasas (del 30 al 35 %) y proteínas de origen animal y vegetal (15 %).

¿Qué hacer?

Además de empacar loncheras balanceadas a tus hijos (preferiblemente alimentos preparados en casa y frutas no cítricas), puedes preguntar si en el colegio hay programas de alimentación.

Esto no solo va a ayudar a que el niño coma alimentos más variados y recién preparados, sino que también ayuda a generar hábitos alimentarios en los pequeños. Eso sí: debes cerciorarte de que el programa esté acompañado por un nutricionista y que los alimentos sean de la mejor calidad.

Nuestra bibliografía: 

Protocolo de diagnóstico terapéutico de gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. SEGHNP-AEP. Alimentación del preescolar y escolar, Luis Peña Quintana, Luis Ros Mar, Daniel Gonzales Santana, Ramiro Rial González.

Pediatría Integral. Nutrición del preescolar, escolar y adolescente. M. I. Hidalgo, M Guemes. Volumen XV N°4, mayo 2011.

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